octubre 23, 2019

Puntos clave de la historia de Menorca: la cultura Talayótica

 

Hoy visitas Menorca y descubres una preciosa isla mediterránea, con hermosas playas de aguas turquesa, un lugar de descanso y placer, con mucho por ver y mucho por disfrutar.

Pero esto, no siempre ha sido así.

Hubo una época, muchísimo tiempo atrás, en que la vida era infinitamente más dura, y hombres y mujeres debían dar lo mejor de sí mismos para prosperar en un entorno peligroso… en una Menorca en la que habitualmente había que luchar.

Esta semana, cogemos nuestro coche de alquiler en Menorca para realizar no sólo un viaje físico, sino también un viaje en el tiempo.

Descubriendo la Menorca prehistórica

Los humanos llegaron a esta isla hace más de cuatro milenios. Aquellos hombres y mujeres traían consigo conocimientos: el de la construcción básica, el de la agricultura y la ganadería. Y el de los metales.

Primero, aprendieron a dominar el bronce. Pronto se pasaron al hierro, con el que fabricarían eficaces herramientas, y armas mortíferas. Y, mientras tanto, desarrollaron una arquitectura propia, que hoy todavía podemos ver con admiración, repartida por toda la isla.

El mejor punto para empezar este viaje en el tiempo es en Ciutadella. Para empezar, porque en su Museo Municipal encontraremos una amplísima colección de materiales arqueológicos de     esa época prehistórica, así como explicaciones generales que te ubicarán en el tiempo para todo lo que verás durante el resto del día.

Y ahora, ¡es el momento de coger tu coche de alquiler!

Navetas y poblados de los honderos más peligrosos del Mediterráneo

Saliendo de Ciutadella por la Me-1 en dirección a Ferreries, en el km. 40, encontrarás el edificio talayótico más emblemático de la isla: la Naveta des Tudons.

El nombre lo comprendes en cuanto la ves: los menorquines prehistóricos la construyeron como una barca boca abajo, en técnica ciclópea, con grandes sillares de piedra caliza encajados entre sí. Es asombroso verla ahí, erguida y orgullosa tres mil años después, sin argamasa ni nada entre sus sillares más que el peso y el tiempo.

La Naveta es un monumento funerario, en el que se hallaron los cuerpos de un centenar de personas, hombres y mujeres, muertos en el primer milenio antes de Cristo.

¿Quiénes eran? Nunca lo sabremos con certeza. Pero el visitante, ahí en la Naveta, puede imaginar que esos hombres y mujeres pudieron ser honderos, como los que poco después aparecerían en las crónicas de la antigüedad.

Y es que cartagineses primero, y romanos después, todos quisieron incorporar en sus ejércitos uno o dos batallones de honderos baleares. Ningún otro pueblo era tan eficaz con las hondas: al comienzo de la batalla, eran capaces de barrer las filas enemigas con una lluvia de piedras que mataba a muchos, y dejaba al resto “blandito” para el cuerpo a cuerpo.

Naveta des Tudons

 

¿Quién dijo que Menorca era sólo una isla para el descanso y el relax?

Vayas a donde vayas, en esta isla, siempre vas a toparte con esos honderos de la Edad del Hierro, y con sus monumentos y sus poblados.

  • Torretrencada, un poblado en el que encontrarás una de las taulas (un tipo de monumento con forma de mesa) más bellas de la isla, y que perduró hasta la conquista romana del 123 a.C.

Torretrencada

 

  • Desde Alaior, ve hacia el sur hacia Torre d’en Galmés. Es el mayor poblado prehistórico de Menorca: más de 66.000m2 en lo alto de una colina en el sur de la isla.

Torre d’en Galmés

 

  • Al salir de Torre d’en Galmés, aprovecha y sigue al sur hasta Calescoves. Te asombrarán las tumbas excavadas en las rocas.

 

  • Talatí de Dalt, ya llegando a Mahón, es uno de los poblados mejor conservados, con su talayot elíptico, el recinto de la taula, o incluso viviendas y cuevas.

Talatí de Dalt

 

  • Trepucó, en Mahón, es otro de los poblados prehistóricos más grandes de la isla: un área de casi 50.000m2, de resto de muralla y torres, y con otros dos talayots para visitar.

Trepucó en Mahón

 

Imagina aquellos hombres y mujeres, vestidos con sus telas y sus pieles, atentos a los barco de posibles invasores, desde sus torres y sus murallas. Afilando lanzas, cuchillos y espadas. Y, sobre todo, preparando las hondas, para hacer el mayor daño posible antes de que el invasor pisara tierra.

¡Eran otros tiempos, aquellos! Y otra Menorca. Pero aún puedes revivirla. Sólo tienes que reservar tu auto de alquiler en Autos Vivó, y visitar todos estos puntos, tocar las piedras que ellos tocaron, pisar el suelo que ellos pisaron.

Y sentir que Menorca es mucho más de lo que parece a simple vista.