noviembre 20, 2019

Puntos clave de la historia de Menorca: las huellas de los ingleses

Menorca tiene un ligero regusto inglés. Es un aroma sutil, pero presente en todas partes: en la pomada, en alguna arquitectura, en algunos nombres, en algunas palabras.

Un menorquín no dirá que “hay cuatro gatos” cuando hay poca gente. Ni tan solo dirá “n’hi ha quatre gats”. Dirá que hay “quatre mens i un boi”. Y al destornillador lo llaman “escrú” o “tornescrú” (de screw).

No es por esnobismo: es que, en 1708, Menorca fue conquistada por Gran Bretaña. Y, tras el tratado de Utrech, en 1713, se les cedió a los británicos la soberanía de la isla.

Nuestra propuesta de hoy es una visita con tu coche de alquiler a la Menorca con espíritu más inglés. ¿Te vienes?

La arquitectura de Menorca

El dominio británico en Menorca duró, de forma intermitente, unos 70 años. No es mucho, pero sí el tiempo suficiente para que algunas costumbres y estilos ingleses penetraran a fondo en la sociedad menorquina.

Esto lo vemos en muchas casas menorquinas (sobre todo en Mahón), construidas con ventanas de guillotina típicamente inglesas, o un tipo de tribunas que los ingleses llaman bow windows, y que hoy en Menorca han quedado como boínders.

Aunque, si buscas arquitectura inglesa, tienes que visitar Es Castell.

Es Castell

Coge tu coche de alquiler en Menorca y baja un poquito hacia el sur desde Mahón. En la entrada del puerto natural, los británicos fundaron una villa a la que llamaron Georgetown en honor a su rey, Jorge III.

Al volver Menorca a manos españolas en 1802, Georgetown se transformó en la Real Villa de San Carlos, Villacarlos para los amigos. Homenajeaban así al rey Carlos III, como los ingleses habían hecho con el suyo.

Para la población menorquina, aquel traspaso no supuso una mejora, y aún hoy existe cierta nostalgia de los ingleses, que se integraron con la población y proporcionaron tanto autonomía política como el uso administrativo de su lengua, el catalán menorquín.

Hoy, con aires más libres, la ciudad lleva el nombre oficial de Es Castell, y allá encontrarás un trazado ortogonal, arquitectura típicamente inglesa, y un escudo de San Jorge en la fachada del ayuntamiento.

La pomada y otras huellas británicas

No es sólo la arquitectura, ni los anglicismos del lenguaje que explicamos al principio. Inglaterra ha penetrado en Menorca, y lo vemos en muchos otros detalles.

¿Sabías que la bromas, en Menorca, no se gastan el 28 de diciembre sino el 1 de abril, como en Inglaterra?

Aunque es en la gastronomía donde Inglaterra sale más a relucir. No sólo por algunas salsas (o “grevis”, como las llaman, adaptación de gravy), sino por la ginebra. Su consumo se extendió tanto en la zona de Mahón que los productores locales empezaron a crear la suya.

Así, gracias a los ingleses, hoy existen variaciones de gin locales, que mezclados con limonada dan lugar a la bebida de referencia en Menorca, conocida por todo el mundo: la célebre pomada, también llamada ginet o gin amb llimonada.

Cuando estés en Mahón, no dejes de visitar la destilería Xoriguer: aprenderás todo sobre el mejor regalo inglés a Menorca, y podrás saborear esa herencia histórica.

¡Eso sí, la pomada sólo después de haber aparcado tu coche de alquiler en Menorca!