marzo 21, 2022

Piérdete por las callejuelas del poblado de pescadores de Binibeca

 

Arranca tu coche de alquiler y paseate por este acogedor pueblo de pescadores situado al sur de Mahón en el término municipal de San Luis.

Aunque fue construido en 1972, ha sido restaurado hasta lograr ese toque pesquero tan característico que ha atraído a numerosos artistas. Pero no se trata de un decorado, es un pueblo real y está repleto de lugareños que te enamorarán enseguida con su simpatía.

Sus casitas, todas encaladas en blanco; sus  balcones de madera; sus tiendas… Todo es armonía en Binibeca Vell.

Un poblado para disfrutar sin prisa y con deleite. En primavera y verano se llena de curiosos, y en invierno, los vecinos suelen aprovechar para retocar cualquier desperfecto en fachadas, jardines o calles para mantener así el equilibrio visual. ¡Creerás estar en Grecia!

Qué ver en Binibeca Vell

Los cuatro puntos de obligada visita son: 

  • La iglesia de Binibeca: coqueta y blanquísima.
  • La plaza Mayor: punto de encuentro. 
  • Casa Candi: primera vivienda construida de la urbanización.
  • El Paseo marítimo: encontrarás varios restaurantes y tiendas.

Al final del paseo verás un diminuto embarcadero, en el que podrás relajarte viendo las barcas mecerse mientras disfrutas de la postal que te ofrece el lugar al atardecer.

Playas y calas cerca de Binibeca

Si quieres sumarle a tu visita a Binibeca un día de playa, estás en el sitio ideal.  Muy cerca de este pueblo de pescadores se encuentra la playa de Binibeca, de gran profundidad y arena fina, incluso hay un bosque de pinos en el que poder refugiarse los días de calor.

En las zonas colindantes están esperándote, de este a oeste, cuatro calas preciosas: Biniancolla, Binisafuller, Biniparratx y Binidalí

¿Te gusta la aventura? Aprovéchate de tu coche de alquiler y acércate con unas buenas zapatillas al Acantilado Uruguaiana, disfruta de las vistas impresionantes de Binibequer y del mar.

Tampoco tiene desperdicio el Islote de Binibeca, que se encuentra frente a Punta des Pont. ¡Es hipnotizante ver las olas rompiéndose en las rocas!

Tras la visita, qué mejor despedida que culminar con un buen chapuzón en las playas de Binibeca y una última foto nocturna brindando en una de las emblemáticas terrazas de la zona.