septiembre 24, 2021

Un día en Menorca, ruta con niños

¿Preparados para una nueva propuesta para pasar un excelente día en Menorca? Ya sabes que la clave del éxito es contar con un coche de alquiler para moveros a nuestro aire, ¡y si vas con niños más todavía! Eso sí, lo mejor es planificar la ruta con antelación porque, aunque la isla no es muy grande, nos puede ocurrir que las distancias entre punto y punto se nos hagan largas con los peques. Igualmente, también es importante tener claros los tiempos y de si queremos ver más o menos cosas según la edad de los niños.

Primer remojón del día en Cala Mitjana

Tras un buen desayuno en nuestro hotel o apartamento, nos dirigiremos a Cala Mitjana, una de las mejores de Menorca. Lo ideal es que pasemos allí una hora tomando el sol y bañándonos en sus preciosas aguas cristalinas. Si cambiáramos de opinión, siempre podemos escoger comer allí en unas mesas que se encuentran en la sombra y posteriormente completar el día visitando Ciutadella por la tarde. 

ruta con niños en Menorca

Pero, imaginemos que queremos seguir con nuestra ruta…

Espectaculares vistas desde el Mirador de Sa Punta de Cala Galdana

Saliendo de Cala Mitjana, y en tan solo 5 minutos, llegamos al Mirador de Sa Punta con unas vistas y un color de agua espectaculares que bien merecen tomar unas cuantas fotos para mantenerlas en nuestro recuerdo. Debería ser aquí donde optáramos por comer en uno de los restaurantes de la zona – uno de nuestros preferidos es La Cala

La blanca Binibeca

Una vez comidos y, sin prisa, pero sin pausa, iniciaremos un trayecto en coche de 45 minutos hacia Binibeca – un emblemático pueblo pescador menorquín donde todas las casas están pintadas de color blanco. 

Las pequeñas calles fascinan a los niños y, tras pasear por ellas y deleitarnos con sus tiendas de productos artesanales, podemos sentarnos en la terraza de uno de sus restaurantes o bares para merendar. 

La Naveta Des Tudons

Ya de vuelta al hotel podemos parar en uno de los monumentos más icónicos de Menorca: la Naveta. Se trata de una construcción funeraria de los años 1200 a 750 aC, y siempre puede resultar interesante para los niños. Su nombre se debe a su forma de nave invertida. Es necesario pagar una entrada simbólica para su conservación (aunque los menores de ocho años no pagan). 

En la misma zona, y si nos apetece, podemos parar en la quesería Binigarba, que vende al público auténtico queso mahonés semi, muy bueno y barato. 

Y así sería como terminaría nuestra jornada diurna. Ahora ya solo tocaría una buena cena e ir a descansar para coger fuerzas para el día siguiente. ¿Tenéis ganas de más? 😛